Del libro Relatos de mis abuelos.
Amenazaba tormenta en el pueblo donde vivía mi familia.Las madres se apresuraron a recoger a sus hijos a la protección de las endebles chozas de madera y palma; sabían que venía algo grande. El cielo se oscureció y las nubes rugían furiosamente. El viento arreciaba por momentos sacudiendo las casas y los árboles.Todos se santiguaban religiosamente al escuchar el ensordecedor sonido de la tormenta.
De pronto apareció en el horizonte un enorme embudo que giraba de manera impresionante. El enorme titán se posicionó arriba de la presa cercana al poblado, absorbió toda el agua de ésta y casi de manera inmediata la dejó caer sobre el pueblo.Aquello no eran gotas sino chorros de agua, oleadas , marejadas de agua oscura, terregosa que de inmediato inundó las callecitas de piedra del pequeño poblado, corriendo hacia las salidas mas cercanas, arrasando parcelas, corrales y casas, llevándose animales y enseres, asi como alimentos que sacaba de las mismas fincas.
Minutos duró el meteoro, minutos que se antojaron eternos.
Temerosos los habitantes salieron a ver los estragos que había dejado aquella tormenta, las calles solo estaban mojadas, el agua había encontrado su salida natural y había abandonado el poblado.
S in embargo toda clase de peces y flora acuática tapizaban el lugar, ante el asombro de los lugareños, que se santiguaron frente a tal portento.
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