Pisadas, murmullos, quejidos y palabras perfectamente articuladas se pueden escuchar por las noches, sobre todo en la sala y cocina de la casa.
A veces, los pasos parecen detenerse en la puerta cerrada de mi habitación, como si alguien espera que le abriera.
Me he levantado en las madrugadas al escuchar que se caen objetos o se mueven sillas, pensando en algún intruso que pretendiera robar mi casa. El resultado siempre es el mismo: las cosas están en perfecto orden ; aunque los pasos parecen seguirme al volver por el pasillo.
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