Herencia familiar.
Es un camino hacia el atardecer. Arriba de una loma se puede ver la pequeña cabaña de madera .Una entrada al frente y una señora que yo no conocía nos recibió.
-¿Es ella? .Le pregunta a mi tía que era la que me llevaba de la mano. Tendría yo 7 años.-mi tía asintió y entramos a la casita. La mujer, desapareció en la cocina y mi tía me hizo tomar asiento en una pequeña mesita con tres sillas. La señora trajo un jarrito con una infusión verde claro, transparente y me la puso delante-tómatelo.-vi la bebida y como no me pareció peligrosa, me la tomé, aunque no toda. No tenía sabor ni olía a nada, después de eso, no recuerdo como, desperté en casa de mi tía.
Esta historia no la recordé hasta muchos años después, y me llegó como un relámpago.
Cuando le pregunté a mi papá y a mi hermana mayor, ellos me dijeron que seguramente era algo que había soñado, ya que nunca, mi tía había salido sola conmigo.
Durante muchos años, realmente pensé que había sido un sueño, hasta que otra tía, hermana también de mi papá, vino a visitarnos.
Le pregunté si ella sabía de la cabaña y de la señora y fue entonces que supe que todo era verdad.
-Esa mujer y tu tía eran brujas-yo la miré algo incrédula-¿Te dieron algo a tomar?-yo asentí- ¿y lo tomaste-se alarmó, yo volví a asentir ya preocupada-¿todo?
-No, bueno al menos es lo que recuerdo, ni siquiera sé como volvimos a la casa, es más tía, ese episodio lo recordé hasta muchos años después.
-Algo vio ella en ti-me dijo pensativa- le hubieras preguntado cuando la viste de nuevo.
-Fíjese tía que la última vez que la vi, ella estaba muy viejita y según mi primo ya no conocía a nadie, pero al ir todos a verla cuando llegamos, los demás se retrasaron en el cuarto anterior al de ella y sin pensarlo avancé y bajé los dos escalones de piedra, en ese instante ella volteó a verme y sonrió de una manera extraña.
-Volviste- dijo.
-Yo me quedé petrificada viendo su mirada de reconocimiento, en eso su semblante cambió y escuché llegar a los demás atrás de mí.
Fue algo aterrador, mi tía volvió a extraviar su mirada y ya no reconoció a nadie ni volvió a hablar en todo el tiempo que estuvimos en su casa, claro que yo procuré no acercarme a ella. Ni siquiera me despedí cuando por fin salimos de ahí.
Luego supe que murió, y procuré olvidar lo que yo creía un sueño.
-No creo que lo hayas soñado hija-me miró seria-¿qué pasó después en tu vida?
-No mucho, las cosas continuaron más o menos igual, sin embargo todas las apariciones y los ruidos eran como más claros…
-¿Que ruidos, qué apariciones?
-¡Ah! Es que usted no sabe. Desde que era niña he tenido la facilidad para ver, oír y sentir la presencia de espíritus, fantasmas y cosas así.
-¿Y luego de la bebida… fué mas fuerte?
-si, más fuerte y mas claro. Fíjese que me seguían las sombras oscuras y se me cargaban los muertos, oía las voces en mi oído, era como si todo se hubiera intensificado.
-En nuestra familia hay personas como tú, muchas más de las que quisiéramos. Es como una herencia, algo que traemos en la sangre, creo que por parte de mi mamá.
Hay brujos buenos y malos, hay espiritistas, adivinadores, en fin. El problema es que no todos se quedaron de lado de la luz, ¿entiendes?- yo asentí.
-También todos nosotros tenemos ese don, unos más y otros menos. Algunos lo ignoran, pero yo tía, lo he cultivado a lo largo de los años y he logrado dominarlo, aunque alguna vez se me escapó de las manos y tuve fuertes encuentros.
Tuve miedo y requerí la ayuda de mucha gente para controlar aquel caudal de almas que saqué del otro lado. Además, no solo eran personas las que cruzaron, había algo mas fuerte, oscuro y pesado que me estuvo asechando por mucho tiempo, atormentándome día y noche, sentí miedo, pero nunca perdí la fuerza, nunca fui débil.
-Eres oscura, pero irradias luz. Tal vez no tomaste el brebaje completo después de todo.
-¿Usted sabe que era esa bebida tía?
-Tengo una idea hija. Y ahora entiendo lo que ella vio en ti… Tal vez pensó que serías una buena sucesora. Alguien a quién legarle todos sus conocimientos… de Magia Negra…
-¿Magia negra?-pregunté incrédula.
-Si hija, tu tía, como algunos otros parientes de mi familia, se dedicó a las artes oscuras, con plena conciencia y aceptación.
También ella fue elegida como pupila por otra pariente, solo que ella no era la séptima y su poder era limitado.
-¿Cómo la séptima, tía?
-Es sabido que el séptimo hijo de una familia tiene poderes especiales. Es como un karma, algo no controlable -siguió mi tía.
-Yo soy la séptima hija de mis padres…
-En ti se juntó todo, por eso ella te quería…
-Pues quererme, quererme, no creo tía, al contrario, desde que nos conocimos, chocamos.
-Por que ella sintió tu poder. Supo distinguir la fuerza de tu espíritu y tal vez se sintió amenazada.
-Yo era una niña tía, y aunque ya tenía el don de ver a los fantasmas, no creo que ella me considerara una amenaza.
-Nunca supimos a ciencia cierta que pensaba ella. Era esquiva, callada.
-Si, lo recuerdo. Al conocerla, sentí miedo, pero al paso de los días, supe que no podía hacerme daño, no sé como, solo lo supe.
-Es por la luz que te protege siempre, esa luz con la que naciste…
¿Sabias que tu abuelita materna era una curandera muy poderosa?-negué con la cabeza-Era yerbera y contactaba almas, todo ayudada por las fuerzas del bien, asistida por las Animas Benditas del Purgatorio.
-Nunca supe eso tía, mamá no habla mucho de mi abuelita, y ni ella cuando vivía me contó nada de sus quehaceres.
-Doña Luz era muy poderosa, aprendió a dominar la naturaleza y su conocimiento de las yerbas era incalculable. Siempre creí que tu mamá lo dominaba también.
-No lo creo, aunque siempre anda haciendo bebidas cuando estamos enfermos.
-Deberías preguntarle.
-Es esquiva en cuanto a cosas que según ella no debemos saber. Nos ha protegido siempre aunque no siempre es claro de que.
A veces, parece que su vista se clava en algo detrás de nosotros; algo que nos causa escalofríos, algo que da miedo.
Fíjese que yo siempre he sentido, casi pudo decirle que veo, como un domo trasparente que protege la casa y a cada uno de nosotros, como un escudo que cubre nuestras vidas.
-Si, eso es se puede hacer para proteger las casas y los entornos de los poderosos.
-Entonces ,esto que me pasa no es algo que algún día terminará?-dije sin tono apenas.
-Temo que no hija...Así nacimos y así morimos.
Yo la miré entre resignada y convencida. No tenía miedo, no tengo miedo aún, aunque las voces y la sombras me siguen a donde voy, un haz de luz parece cubrirme siempre.
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