Había gran revuelo en el pueblo, la gente corría de un lado a otro, gritando la horrible noticia a quienes se encontraban su paso.
-Hallaron un muerto en la hondonada!! Parece que es Fidel Hurtado, el hijo de Nachito- decía la muchachita a su mamá que se santiguó. Fidel era bien conocido en la pequeña comunidad, ya que ésta estaba formada casi por puros familiares.
-Válgame la virgen!!-exclamó la mujer- pobre Nachito... y su madre!! pobre mujer...!!
-Con tanto escándalo, la fatal noticia llegó pronto a oídos de la familia del desafortunado difunto.
-Doñita... doñita!!!-Mónica salió presurosa , secándose las manos en su delantal-Hallaron muerto a Fidel.
-Virgen de la Luz!!-la cara de la pobre madre se puso pálida como la cera y su voz se hizo un chillido-Mi Fidel... mi Fidelito!!!- logró articular. Su esposo acude presuroso al oír los gritos de su mujer.
-Que pasa Mónica?- la cara de la mujer, desencajada por el dolor y la sorpresa lo asusta-Dime mujer...dime!!!
-Fidel...-solo acierta a decir la devastada madre.
Todos los hombre del pueblo se encaminan a la hondonada. Todos ayudan en las desgracias, y esta no será una excepción.
Llevan cuerdas, herramientas, varios caballos. Algunas mujeres los siguen de cerca cargadas con veladoras y flores, porque es bien sabido que hay que alumbrar el camino de las almas, desde el preciso lugar donde partieron.
Las labores de rescate son arduas, pero nadie desfallece. La tarde anuncia la inminente llegada de la noche. Llevan varios intentos, pero no han podido acercarlo ni siquiera a la mitad de la escarpada pared de la hondonada.
Si los agarra la noche, todo será mas difícil y tendrán que suspender hasta la mañana siguiente.
-La última y nos vamos!!- grita alguno-si no, ya será mañana.-Don Nachito y su esposa se miran desolados.
Algunos momentos después renace la esperanza al escuchar a uno de los hombres- Ahí viene ya !!-Las cuerdas son jaladas con renovados bríos ante la noticia. Momentos después el hombre, o lo que queda de el es colocado sobre el zacate . Todos se acercan a verlo, las mujeres se santiguan, los hombres murmuran.
-Que pasa?- dice Don Nachito. Todos se callan- Que pasa? repite el hombre.
-Pos que no fue accidente Don Nacho... dice uno de ellos a media voz-A su hijo lo balearon y lo tiraron aquí...el no se cayó- El rostro del padre esta lívido, la madre llora aún con más fuerza. Los murmullos suben de tono, con rabia, con enojo.
-Hay que avisarle a la autoridad... esto fue un crimen.-Todos asienten. Colocan los despojos de Fidel en una improvisada camilla para llevarlo a la casa de sus padres.
Pasaron semanas , sin embargo, y nada se supo del asesino. El representante de la ley, venido de la cabecera municipal, nada pudo hacer. El cuerpo habia sido movido y cuando el hubo llegado, el cuerpo de fidel ya habia sido lavado y preparado por sus familiares para enterrarlo.
-No hay nada que pueda hacer señores.-y se marcho del rancho.
En el Saucillo todos se conocen y la mayoría están emparentados, todos se preguntan quién pudo matar al hombre, se miran con recelo, con suspicacia . Todos opinan y comentan, en sus casas y en las calles. Hay muchos sospechosos ya que Fidel tennia mala fama. Cuando tomaba era buscapleitos, ofensivo. Lanzaba piropos a las mujeres sin importarle con quién fueran, causaba destrozos en las parcelas , en fin, toda una fichita.
Hasta que un día, apenas oscurecido, los gritos desgarradores de un hombre poblaron la noche.
-No!!... déjame...déjame!!!-pasó por la calle que cruzaba la ranchería-Ayúdenme...ayúdenme!!- a su paso, fueron saliendo los vecino de sus jacales, asustados, espectantes.
-Quién es?? Que pasa??- decían todos.
-Es Joel ...Lo anda siguiendo un muerto-dijo uno de sus primos-Tiene días que se le carga y lo persigue...
-Pobre!! -y ya fue con el padre para que le rece?- el que había hablado ante se encongió de hombros.
La escena se hizo tan común al paso de los días que ya pocos salían a verlo cuando pasaba corriendo y gritando.
Un día ya no se escuchó. Fidel se había marchado . Dijo su primo que decidió irse al Norte a buscar a uno de los hermanos, porque ya no podía dormir ni aunque se ahogaba de borracho. Que el difunto no lo dejaba ni de día ni de noche y que su familia le aconsejó que se fuera del pueblo a ver si así el muertito lo dejaba en paz.
Regresó a los dos meses, flaco, ojersoso, desquiciado. No era ni sombra del muchacho que era.
Contó a sus familiares que el difunto lo siguio hasta el otro lado. Que le hablaba al oído, que lo jalaba de los pies y lo arrastraba con tal fuerza que lo sacaba de los campamentos donde trabajaba.
-Ya no puedo más mamá!!-dijo llorando amargamente-El muertito es mi compadre y no me dejará en paz hasta que les diga que ... yo lo matéeeee!!! sollozos estremecían su cuerpo. Sus familiares se horrorizaron al oirlo, su padre lo abofeteó, su madre lo santiguó.
La voz se corrió por el pueblo y Los padres de Fidel se enteraron de buena fuente que había sido Joel, el compadre de Fidel el que lo había matado.
-Estábamos muy tomados- contó Joel-cerca del Ojo de Agua. De repente empezamos a pelear ya ni sé porque.Empezó a pegarme, me tiro a la tierra y agarró una piedrota para partirme la cabeza. Yo traía la pistola y le disparé...iba a matarme...iba a matarme...-sollozó de nuevo.-Don Nachito y su esposas, escuchan todo en silencio junto a casi todo el pueblo que abarrotaba la pequeña propiedad de los padres de Joel.
Luego uno a uno fueron saliendo, murmurando y negando con la cabeza.
-Eran compadres- dijo uno de ellos- Eso no lo perdona Dios.-Joel y su familia también lo saben.
Esa noche antes de irse a dormir, la madre junto con varias mujeres del pueblo, lo rodean y le rezan interminablemente.Pasan las horas, de repente Joel empieza a gritar y mira con ojos desorbitados hacia una esquina de su jacal
-No compadre!! No! perdóneme!! -Una fuerza invisible abre una brecha entre el círculo de mujeres y arrebata al despavorido hombre llevándolo a rastras hacia afuera del jacal.
Joel no para de gritar-Perdón...PERDÓN!!!- Pero de nada valen sus suplicas el horrorizado hombre es arrastrado por las calles del pueblo por el alma de su difunto compadre que no lo perdona.
A su paso, hombres y mujeres se persinan y rezan, nadie sale a ver como es llevado de los pies por el camino de tierra en dirección a la hondonada.
Lo encuentran a día siguiente, mas que su cuerpo destrozado, horroriza la expresión de su rostro.
Decía mi abuelita que ¨¨MATAR A UN COMPADRE ES UN PECADO MUY GRANDE PORQUE ELLOS SE HERMANARON ANTE DIOS¨¨
No hay comentarios:
Publicar un comentario