sábado, 27 de abril de 2013

Los compadres.

Había gran revuelo en el pueblo, la gente corría de un lado a otro, gritando la horrible noticia a quienes se encontraban su paso.
-Hallaron un muerto en la hondonada!! Parece que es Fidel Hurtado, el  hijo de Nachito- decía la muchachita  a su mamá que se santiguó. Fidel era bien conocido en la pequeña comunidad, ya que ésta estaba formada casi por puros familiares.
-Válgame la virgen!!-exclamó la mujer- pobre Nachito... y su madre!! pobre mujer...!!
-Con tanto escándalo, la fatal noticia llegó pronto a oídos de la familia del desafortunado difunto.
-Doñita... doñita!!!-Mónica salió presurosa , secándose las manos en su delantal-Hallaron muerto a Fidel.
-Virgen de la Luz!!-la cara de la pobre madre se puso pálida como la cera y su voz se hizo un chillido-Mi Fidel... mi Fidelito!!!- logró articular. Su esposo acude presuroso al oír los gritos de su mujer.
-Que pasa Mónica?- la cara de la mujer, desencajada por el dolor y la sorpresa lo asusta-Dime mujer...dime!!!
-Fidel...-solo acierta a decir la devastada madre.

Todos los hombre del pueblo se encaminan a la hondonada. Todos ayudan en las desgracias, y esta no será una excepción.
Llevan cuerdas, herramientas, varios caballos. Algunas mujeres los siguen de cerca cargadas con veladoras y flores, porque es bien sabido que hay que alumbrar el camino de las almas, desde el preciso lugar donde partieron.
Las labores de rescate son arduas, pero nadie desfallece. La tarde anuncia la inminente llegada de la noche. Llevan  varios intentos, pero no han podido acercarlo ni siquiera a la mitad de la escarpada pared de la hondonada.
Si los agarra la noche, todo será mas difícil y tendrán que suspender hasta la mañana siguiente.
-La última y nos vamos!!- grita alguno-si no, ya será mañana.-Don Nachito y su esposa se miran desolados.
Algunos momentos después renace la esperanza al escuchar a uno de los hombres- Ahí viene ya !!-Las cuerdas son jaladas con renovados bríos ante la noticia. Momentos después el hombre, o lo que queda de el  es colocado sobre el zacate . Todos se acercan a verlo, las mujeres se santiguan, los hombres murmuran.
-Que pasa?- dice Don Nachito. Todos se callan- Que pasa? repite el hombre.
-Pos que no fue accidente Don Nacho... dice uno de ellos a media voz-A su hijo lo balearon y lo tiraron aquí...el no se cayó- El rostro del padre esta lívido, la madre llora aún con más fuerza. Los murmullos suben de tono, con rabia, con enojo.
-Hay que avisarle a la autoridad... esto fue un crimen.-Todos asienten. Colocan los despojos de Fidel en una improvisada camilla para llevarlo a la casa de sus padres.
Pasaron semanas , sin embargo, y nada se supo del asesino. El representante de la ley, venido de la cabecera municipal, nada pudo hacer. El cuerpo habia sido movido y cuando el hubo llegado, el cuerpo de fidel ya habia sido lavado y preparado por sus familiares para enterrarlo.
-No hay nada que pueda hacer señores.-y se marcho del rancho.

En el Saucillo todos se conocen y la mayoría están emparentados, todos se preguntan quién pudo matar al hombre, se miran con recelo, con suspicacia . Todos opinan y comentan, en sus casas y en las calles. Hay  muchos sospechosos ya que Fidel tennia mala fama. Cuando tomaba era buscapleitos, ofensivo. Lanzaba piropos a las mujeres sin importarle con quién fueran, causaba destrozos en las parcelas , en fin, toda una fichita.
Hasta que un día, apenas oscurecido, los gritos desgarradores de un hombre poblaron la noche.
-No!!... déjame...déjame!!!-pasó por la calle que cruzaba la ranchería-Ayúdenme...ayúdenme!!- a su paso, fueron saliendo los vecino de sus jacales, asustados, espectantes.
-Quién es?? Que pasa??- decían todos.
-Es Joel ...Lo anda siguiendo un muerto-dijo uno de sus primos-Tiene días que se le carga y lo persigue...
-Pobre!! -y ya fue con el padre para que le rece?- el que había hablado ante se encongió de hombros.
La escena se hizo tan común al paso de los días que ya pocos salían a verlo cuando pasaba corriendo y gritando.
Un día ya no se escuchó. Fidel se había marchado . Dijo su primo que decidió irse al Norte a buscar a uno de los hermanos, porque ya no podía dormir ni aunque se ahogaba de borracho. Que el difunto no lo dejaba ni de día ni de noche y que su familia le aconsejó que se fuera del pueblo a ver si así el muertito lo dejaba en paz.
Regresó a los dos meses, flaco, ojersoso, desquiciado. No era ni sombra del muchacho que era.
Contó a sus familiares que el difunto lo siguio hasta el otro lado. Que le hablaba al oído, que lo jalaba de los pies y lo arrastraba con tal fuerza que lo sacaba de los campamentos donde trabajaba.
-Ya no puedo más mamá!!-dijo llorando amargamente-El muertito es mi compadre y no me dejará en paz hasta que les diga que ... yo lo matéeeee!!! sollozos estremecían su cuerpo. Sus familiares se horrorizaron al oirlo, su padre lo abofeteó, su madre lo santiguó.
La voz se corrió por el pueblo y Los padres de Fidel se enteraron de buena fuente que había sido Joel, el compadre de Fidel el que lo había matado.


-Estábamos muy tomados- contó Joel-cerca del Ojo de Agua. De repente empezamos a pelear ya ni sé porque.Empezó a pegarme, me tiro a la tierra y agarró una piedrota para partirme la cabeza. Yo traía la pistola y le disparé...iba a matarme...iba a matarme...-sollozó de nuevo.-Don Nachito y su esposas, escuchan todo en silencio junto a casi todo el pueblo que abarrotaba la pequeña propiedad de los padres de Joel.
Luego uno a uno fueron saliendo, murmurando y negando con la cabeza.
-Eran compadres- dijo uno de ellos- Eso no lo perdona Dios.-Joel y su familia también lo saben.
Esa noche antes de irse a dormir, la madre junto con varias mujeres del pueblo, lo rodean  y le rezan interminablemente.Pasan las horas, de repente Joel empieza a gritar y mira con ojos desorbitados hacia una esquina de su jacal
-No compadre!! No! perdóneme!! -Una fuerza invisible abre una brecha entre el círculo de mujeres y arrebata al despavorido hombre llevándolo a rastras hacia afuera del jacal.
Joel no para de gritar-Perdón...PERDÓN!!!- Pero de nada valen sus suplicas el  horrorizado hombre es arrastrado por las calles del pueblo por el alma de su difunto compadre que no lo perdona.
A su paso, hombres y mujeres se persinan y rezan, nadie sale a ver como es llevado de los pies por el camino de tierra en dirección a la hondonada.
Lo encuentran a día siguiente, mas que su cuerpo destrozado, horroriza la expresión de su rostro.

Decía mi abuelita que ¨¨MATAR A UN COMPADRE ES UN PECADO MUY GRANDE PORQUE ELLOS SE HERMANARON ANTE DIOS¨¨












miércoles, 24 de abril de 2013

El milagro de la vírgen.

La mujer de piedra. 



La Virgen de San Juan de los Lagos, allá en Jalisco, es una virgen muy milagrosa y todos los años se celebran grandes festejos en su honor. Mi madre nos cuenta muchas historias de milagros realizados por ella, tanto a personas cercanas como a nuestra familia.

Pero dicen que así como es de milagrosa, también se desquita si no cumples una promesa o si yendo a verla reniegas de ir, te quejas o te arrepientes. Entonces sentirás las consecuencias de su ira.
Cuenta mamá que yendo en peregrinación por un camino especialmente agreste y llevando ya varios días caminando, una mujer con un niño de brazos y a quién acompañaba su esposo, empezó a renegar porque ya estaba cansada del largo viaje, a pesar de que ella iba montada en un burro y su esposo a pie, como la mayoría de las personas que sumaban varios cientos según recuerda mi madre.
El esposo, intentaba calmarla, pues ya el niño se estaba poniendo irritable también y lloraba de una manera que taladraba los oídos de quien como la familia de mamá iban cerca de ellos.
Entonces, en un arranque de ira, la mujer dijo las palabras que espantaron a todos los que pudieron escucharla.
-¡Cómo me arrepiento de haber venido! –Gritó histérica-no quiero seguir… -suplicó al esposo- por favor-y diciendo esto se bajó del burrito y se sentó cansadamente en una roca a un lado del camino.
Todos los que escucharon, incluido la familia de mamá la miraron con reprobación y sin decir palabra siguieron su camino. Se podía oír al esposo tratando de convencerla aún con palabras suaves.
-Tenemos que llegar… ya falta poco mujer. Por favor, vamos…- pero ella seguía gritando y llorando, quejándose de su cansancio y del llanto del pequeño que se inquietaba por los gritos de su madre.
De pronto, un grito de espanto, llegó a oídos de la gente que apenas había avanzado algunos metros.
-¡No! ¡No virgencita por favor, no la castigues, no sabía lo que hacía!- muchos regresaron al escuchar los gritos entre ellos mi madre. El hombre abrazaba a su esposa mientras gritaba y lloraba implorando el perdón de la Virgen.
La mujer estaba quieta, asustada y en sus negros ojos se veía incredulidad. Mi madre se acercó más y pudo ver que los pies de la mujer así como parte de sus pantorrillas se estaban poniendo oscuros, del color de la roca donde estaba sentada. 
El rumor se corrió por toda la columna y llegó hasta del Celador Mayor que era el que guiaba la peregrinación. La gente se arremolinaba en torno a la pareja en desgracia y murmuraban que era un castigo de la Virgen, y que la mujer, irremediablemente se haría toda de piedra como muchas otras que se pueden ver por el camino.
El Celador llegó hasta la pareja y escuchó la explicación del marido que no dejaba de llorar, dice mi mamá que ya se podía ver el color de la piedra hasta las rodillas de la mujer.
-Arrepiéntete- le decía el Celador- Ruégale a nuestra Madre su perdón.
-Me arrepiento… me arrepiento-decía sollozando la asustada mujer, pero su cuerpo siguió convirtiéndose en piedra durante horas.
El Guía llamó a rezar a todos los peregrinos- oren por ella hermanos, rueguen el perdón para esta pobre pecadora.
La gente rezaba y rezaba, pero la mujer seguía convirtiéndose en piedra ante la mirada de lástima de todos.
Pasaron las horas y la mujer estaba casi por completo convertida en roca, solo sus brazos y la parte de su cuerpo que sostenía a su bebé conservaba el calor y la textura de un cuerpo humano.
-Quítele al niño-dijo el Celador al esposo- ya no hay nada que hacer por ella...-el esposo dudó un instante y luego resignado retiró al pequeño que empezó a llorar. Los brazos de la mujer empezaron a tomar la textura de la piedra.
-Debe tener hambre-dijo el esposo-y ahora sin su madre, no sé que voy a hacer.
-Miren-dijo alguien y al voltear todos , pudieron ver en el rostro de la mujer, dos gruesas lágrimas que corrían por sus mejillas y solo entonces, y ante los maravillados ojos de los presentes, creyentes todos y fieles devotos de la Virgen, la mujer comenzó a tornarse en piel y huesos de nuevo.
-La Virgen es madre, y cómo madre, no podía dejar huérfano a un bebé-dijo el Celador-Te ha perdonado-le dijo a la mujer-gracias a tus lágrimas, y al llanto de un hijo desamparado.

La mañana apenas empezaba y aún faltaba un largo camino por recorrer, así que continuaron su camino.
A pasar por unas rocas, que extrañamente tenían figuras humanas, el Celador empujó a una de ellas y varios hombres hicieron lo mismo con las demás.
-Estos no tuvieron tanta suerte…-dijo al viento.
-¿Por qué los empuja mamá?-pregunta mi madre a mi abuela.
-Porque hay que ayudarles a llegar al Templo, y tal vez así la Virgen los perdone.

sábado, 20 de abril de 2013

Huésped inesperado (Enriquito)

Mi primer contacto con la ouija.

Entre mi sueño, escuché una respiración entrecortada,algo asi como el jadeo de un animal perseguido.
Desperté sobresaltada y seguí escuchando el mismo sonido, ahora supe que provenía de afuera de mi ventana.Pensé que era el perro de la casa que perseguía algún animal nocturno de los que pululaban por los patios de las casas vecinas, que aún estaba en construcción.
Aguzé el oído, se escuchaba muy cerca, como si estuviera bajo mi ventana.
Un poco temerosa levanté mi cabeza de la almohada y lentamente me asomé.No había nadie, la luz de la luna iluminaba el patio completamente, sin embargo, el jadeo seguía escuchándose justo ahí, donde no había nada.
Un día compre una OUIJA, no sé ni por qué lo hice. La vi, la tomé y la llevé a mi casa,y esa noche, sola, con la luz apagada y auxiliada por una vela encendida, la puse sobre la pequeña mesita de madera donde escribía mis poesías, y sin leer las instrucciones empecé a usarla.
Pude sentir el poder que emanaba de la tabla, subir por mis brazos y apoderarse de mi cuerpo.
-Hay algún espíritu aquí?-tembló un poco mi voz susurrante.
El trozo de madera que hace de indicador se movió, lento al principio...¡SI! señaló.
Así supe que el fantasma que habitaba mi cuarto se llamaba Enrique.
Me dijo que al morir tenía 32 años.
-¿Tuviste una muerte violenta?-si…-un accidente?-el pedazo de madera se quedó quieto y se perdió el contacto.
No tenía miedo. Sentía una extraña fascinación por todo lo que estaba pasando. Pasaron varios días para que volviera a usar la tabla, ya que me ocupaba en la casa o con las tareas de la escuela.
En mi cuarto se caían las cosas y una vez al estar escribiendo, el lápiz fue arrebatado de mi mano volando a un metro de donde yo estaba. Era como un juego, a veces se desaparecían cosas, objetos que luego aparecían en lugares donde ya se había buscado o donde no era posible que estuvieran.
Volví a usar la tabla y así supe la historia.
Donde ahora estaban las casas del fraccionamiento, fueron en años anteriores grandes terrenos baldíos en torno a centros de juego, cantinas y prostíbulos que se suponía estaban fuera de la ciudad y a las que el desarrollo alcanzó.
El iba noche tras noche a una de esas casas de juego a apostar en la baraja.
El fatídico día la suerte pareció sonreírle como hacía mucho no pasaba. Ganó una gran cantidad de dinero provocando la molestia de sus compañeros de juego, al parecer todos desconocidos.
A las once de la noche, y no habiendo más dinero en la mesa, Enrique se levantó y tomando todo el dinero ganado se despidió de sus compañeros ocasionales.
-No te puedes llevar el dinero- le dijo uno-si te vas tienes que devolverlo.-algo en su voz mostraba una amenaza.
-No lo creo-contestó el-gané y no hay dinero encima de la mesa, por lo tanto el juego terminó señores.
-No te lo vas a llevar…-Amenazó otro-déjalo y vete…por tu bien. El no hizo caso y salió del lugar percatándose que los hombres lo seguían. Se adentró en la espesa oscuridad que rodeaba la construcción y apresuró el paso sintiendo más que viendo
a quienes lo perseguían.
Le dieron alcance y lo rodearon. Su respiración era entrecortada, jadeante, más por el miedo que por la carrera. La escasa luz de la luna, al filtrarse por entre las oscuras nubes, iluminó las hojas de los cuchillos que le dieron muerte.
Gritó, gritó mucho, pero nadie lo escuchó. La gente mas cercana estaba en la casa de juego y la música hacía imposible escuchar cualquier cosa.
Le quitaron el dinero y lo dejaron ahí, tirado entre matorrales y basura.
Por eso, cada noche busca escapar de sus captores, y cada noche lo alcanzan.

Y llovieron peces.

Del libro Relatos de mis abuelos.

Amenazaba tormenta en el pueblo donde vivía mi familia.Las madres se apresuraron a recoger a sus hijos a la protección de las endebles chozas de madera y palma; sabían que venía algo grande. El cielo se oscureció y las nubes rugían furiosamente. El viento arreciaba por momentos sacudiendo las casas y los árboles.Todos se santiguaban religiosamente al escuchar el ensordecedor sonido de la tormenta.
De pronto apareció en el horizonte un enorme embudo que giraba de manera impresionante. El enorme titán se posicionó arriba de la presa cercana al poblado, absorbió toda el agua de ésta y casi de manera inmediata la dejó caer sobre el pueblo.Aquello no eran gotas sino chorros de agua, oleadas , marejadas de agua oscura, terregosa que de inmediato inundó las callecitas de piedra del pequeño poblado, corriendo hacia las salidas mas cercanas, arrasando parcelas, corrales y casas, llevándose animales y enseres, asi como alimentos que sacaba de las mismas fincas.
Minutos duró el meteoro, minutos que se antojaron eternos.
Temerosos los habitantes salieron a ver los estragos que había dejado aquella tormenta, las calles solo estaban mojadas, el agua había encontrado su salida natural y había abandonado el poblado.
S in embargo toda clase de peces y flora acuática tapizaban el lugar, ante el asombro de los lugareños, que se santiguaron frente a tal portento.

Me chupó la bruja!

Nos platicó mi mamá, que en uno de los muchos ranchos que conocieron, - mi abuelo siguió de andariego, llevando con el a su familia por todos esos caminos-se hablaba de la existencia de una bruja, que acostumbraba chupar la sangre de los bebés, durante algunos días hasta que el pequeñito moría.
Dice también, que a ellos les tocó ver a uno de estos niños. Platica que los taloncitos del niño presentaban las huellas de la succión del vital líquido y que la mamá asustada lloraba, sabiendo que la bruja volvería esa noche y las siguientes hasta que el niño muriera.
Mi abuelito Venancio, bronco y malhablado gritó en medio del jacal- ¡pin$% bruja, ven a chuparme las nalgas a mí!
Nunca lo hubiera dicho. A la mañana siguiente, efectivamente, en las posaderas de mi abuelo, estaba la clara huella de la visita nocturna de la susodicha.
Dice mi mamá que antes de que anocheciera, salieron del pueblo aquel sin voltear siquiera.

La culebra.

Del libro Relatos de mis abuelos.


En los tiempos inexplicables de mis abuelos, sucedía de vez en vez, la llegada de una culebra.
Era esta una gran tormenta que bullía en el cielo. Las negras nubes parecían rodar y retorcerse, mientras se escuchaba un ruido ensordecedor que atemorizaba a toda la gente. La culebra o el también llamado Lagarto acarreaba para los pueblos un gran desastre. Arrasaba jacales, sembradíos, se llevaba gente y ganado por igual. Es lo que ahora he conocido como Tromba.
Mi abuela Luz era una curandera ,bruja o chamán con un gran poder, para el cual se auxiliaba de variadas hierbas por ella conocidas, y con la devoción católica por las Ánimas del Purgatorio a las cuales rezaba de manera invariable.
Ocurrió que una vez, estando ella de visita en casa de mi madre en el pueblo donde en ese momento vivía, una de estas tormentas amenazó el lugar, las negras nubes cuajadas de rayos y rugiendo amenazadoramente parecían salir de atrás de los cerros que rodeaban el poblado.
Mi abuela, sin temor alguno salió al camino, frente a la tormenta y armada solo con un machete y un puñado de ceniza, comenzó a rezar; hizo en el suelo una cruz con la ceniza y dirigiéndose a la tormenta hizo la señal de cortarla por la mitad con el machete que relumbraba con los rayos. Los vientos que azotaban su cuerpo, por momentos parecían moverla. Su vestido y el largo cabello negro ondeaban furiosamente, pero ni eso la amedrentó, ella siguió invocando su fé y ordenando a la tormenta que se deshiciera.
-¡Aquiétate!! Decía mirando al cielo embravecido-Te lo mando. ¡Te lo ordeno!!
Fueron minutos de lucha intensa entre la mujer y la naturaleza, al cabo de instantes que parecieron eternos, la tormenta se disipó dejando tan solo algunas gotas de lluvia. Voltearon todos al cielo y se dieron cuanta asombrados que la amenazadora culebra había desaparecido.
-Gracias Doña Luz!¡ Gracias!-los pobladores besaban reverentes las manos de la mujer que los había salvado. Ella impasible, se separó de la multitud y tomó el camino a casa de mi madre.
Era mi abuela una mujer extrañamente fuerte de espíritu. Una luz interior parecía rodearla siempre.
Poseía un gran conocimiento herbolario, que heredó en parte a sus hijas, hablaba veía y dominaba las almas errantes, a las cuales encaminaba al cielo o a las Penas de San Francisco, un lugar donde, al parecer, sufrían peores castigos que en el purgatorio.
Creo que de ella heredé la luz que no me dejó llegar a las tinieblas por completo.

Los ojos de la bruja.

Del libro Relatos de mis abuelos. 



Era este un matrimonio joven y vivían en una choza, lejana de cualquier pueblo.
Ella una mujer muy hermosa, de ojos claros y gatunos, y el un ranchero común, con apenas lo necesario para vivir.
A los pocos días de casados, el inquieto esposo se da cuenta que ella no come jamás frente a el aduciendo que ya comió antes o que simplemente no tiene hambre. Se da cuenta también, que por las noches, cuando ella cree que duerme, sale de la choza y regresa poco antes de amanecer.
Un poco receloso, comenta esto en una de las pocas visitas que hace a su madre, afincada en una ranchería de la región.
Su hermana, recelosa siempre de que una mujer tan bella se haya casado con su hermano, le previene de qué se trata de una bruja, de que no come, porque no come lo mismo que él, y de sus salidas nocturnas, le dice que sale seguramente a buscar su alimento, que puede ser sangre humana o animales pequeños.
El hombre se carcajea, no puede creer que su hermana hable en serio.
--Estás loca, no puedes creer esos en serio.
-Todas las brujas-le dice ella- para salir en las noches se ponen los ojos de un gato, que siempre está cerca de ellas y sus ojos los esconden entre las cenizas del fogón.
El hombre queda pensativo. Varios detalles checan con lo que la hermana dice.
-Cuando vuelvan a su casa-aconseja la hermana- hazte el dormido, y cuando se haya ido busca entre las cenizas y encontrarás sus ojos. Escóndelos y espera a que llegue.El hombre, aun sin creer, regresa a su jacal donde su amorosa esposa lo espera.
Esa noche, se van a dormir  temprano como todos los días.
Apenas pasada una hora y creyendo que su marido duerme, la jóven deja el lecho y sigilosamente abandona su casa.
-No puede ser!!- el marido, sorprendido se levanta de la cama y decide seguirla. Apenas han pasado unos minutos de que la mujer abandonó el hogar, pero ya no hay ni rastro de ella. La oscuridad es densa en torno a la casita y el hombre regresa adentro, recordando las palabras de su hermana.
 Buscó y encontró los ojos de su mujer en las cenizas y los escondió.
Poco antes de que amaneciera la escuchó llegar y se levantó-de donde vienes mujer?-fingió.
-Salí a hacer mis necesidades-explicó sin voltear a verlo-ya que te levantaste tan temprano prenderé el fogón para calentar el café.
-Me parece bien- dijo él-así me iré temprano a la milpa.
Fingió alejarse del fogón, y al regresar a espiar, vió a la desesperada mujer buscando entre las cenizas.
-¿Que buscas?-La mujer se sobresaltó-a ver, voltea a verme.
-No, no- ella agachaba la cabeza, en un vano intento por ocultar sus ojos. Mientras encendía la leña
El hombre al fin le sostuvo la cara y pudo ver a su esposa. Sus ojos eran los del gato. Despertó al animal que corrió topándose con todo.
-En verdad eres una bruja-afirmó.
El llanto brotó de los ojos de la bruja-si, lo soy, pero en verdad te quiero. No quería que lo supieras porque tenía miedo de que tú no me quisieras.
-Devuélveme mis ojos-imploró-y tendrás todo lo que siempre has soñado.
-¿Los quieres?-los sacó de su bolsillo-pues ve por ellos- y diciendo esto los arrojó a la lumbre.
-¡No!!! Que has hecho?-intentó acercarse al fuego, pero el marido lo evitó-te mataré!!! –gritó ella enloquecida de rabia.
El hombre tomó su machete y sin más cortó la cabeza de la mujer. La enterró por allá, y a quienes preguntaron les dijo que un buen día, ella decidió volver con su familia.
Así, quedo el hombre solo en su choza, lo acompañaba un gato, ciego por cierto.